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Tu cocina también puede ayudar al planeta,🌱pequeños cambios para aprovechar más y desperdiciar menos

29 sept
3 min de lectura


Aprovechar mejor nuestros alimentos también es una forma de cuidar el planeta

¿Cuántas veces hemos comprado verduras con la intención de preparar una receta y, unos días después, las encontramos olvidadas al fondo del refrigerador?

¿O cocinamos de más y las sobras terminan en la basura porque no sabemos qué hacer con ellas? además de generar desperdicios, también afecta nuestros bolsillos. A veces pensamos que cuidar el planeta requiere grandes cambios, pero es mucho más sencilla: nuestras acciones cotidianas tienen un impacto mucho mayor del que imaginamos.


Este 29 de septiembre se conmemora el Día Internacional de Concienciación sobre la Pérdida y el Desperdicio de Alimentos, una fecha que nos invita a reflexionar sobre cómo producimos, compramos, preparamos y consumimos nuestros alimentos.


El desperdicio empieza mucho antes de tirar la comida

Cada alimento que llega a nuestra mesa tiene una historia detrás. Para producirlo y llevarlo hasta nosotros se necesitan agua, tierra, energía, trabajo y transporte. Cuando lo desperdiciamos, todos esos recursos también se desperdician.


Actualmente, se estima que alrededor del 19 % de los alimentos disponibles para los consumidores se desperdicia, y aproximadamente el 60 % de ese desperdicio ocurre en los hogares.

Son números enormes, pero también representan una oportunidad enorme.

Porque si una parte importante del desperdicio ocurre en casa, también tenemos la posibilidad de cambiar muchas cosas desde casa.


No se trata de ser perfectos, sino de estar más conscientes

En Green Element creemos que una vida más sustentable no empieza con grandes gestos. Empieza con decisiones pequeñas que poco a poco se convierten en hábitos.


Y con los alimentos podemos comenzar de una manera muy sencilla:


1. Antes de comprar, revisa lo que ya tienes

¿Cuántas veces compramos algo que ya teníamos?

Antes de hacer la lista del supermercado, revisa que hay en tu alacena.

Quizá una lata que habíamos olvidado o ingredientes suficientes para preparar una comida deliciosa. Lo importante es usar lo que tenemos y luego comprar lo necesario.

2. Planea algunas comidas de la semana

¿Qué voy a cocinar esta semana?

¿Qué ingredientes ya tengo?

¿Qué alimentos necesitan consumirse primero?

Una pequeña planificación puede ayudarnos a comprar solamente lo necesario y, al mismo tiempo, hacer que nuestras comidas sean mucho más fáciles de organizar.

3. Dale una segunda oportunidad a las sobras

Las sobras no tienen que ser aburridas.

Las verduras que quedaron pueden convertirse en una sopa, crema, omelette o relleno.

Una fruta demasiado madura puede terminar en un smoothie, avena o pan casero.

A veces solo necesitamos cambiar la pregunta:

En lugar de pensar “¿qué hago con esto?”, podemos preguntarnos:

“¿En qué puedo convertirlo?” Ahí comienza la creatividad.

4. Aprende a conservar mejor tus alimentos

Organizar el refrigerador

Colocar los alimentos que debemos consumir primero en un lugar visible

Congelar lo que no vamos a utilizar y almacenar correctamente frutas y verduras puede ayudarnos a prolongar su vida útil.

Un pequeño hábito: "Lo que llegó primero, se consume primero"

5. Compra con intención

Las ofertas pueden ser tentadoras, pero comprar más de lo que podemos consumir no siempre significa ahorrar.

Antes de poner algo en el carrito podemos preguntarnos:

¿Realmente lo voy a consumir? Comprar menos y aprovechar mejor puede ser mucho más sustentable que comprar de más y terminar desperdiciando.


Y si algo inevitablemente termina en la basura🙃...


En lugar de sentirnos culpables, podemos preguntarnos:

¿Qué pasó?

¿Compramos demasiado?

¿No lo vimos a tiempo?

¿No sabíamos cómo conservarlo?

¿Cocinamos más de lo necesario?

Convertir el desperdicio en una oportunidad para aprender nos permite mejorar nuestros hábitos poco a poco.

Porque la sustentabilidad no busca personas perfectas. Busca personas conscientes.


Hagamos un pequeño reto

Esta semana antes de tirar un alimento, detente y pregúntate:

¿Puedo aprovecharlo de otra manera?, y si la respuesta es sí, dale una oportunidad. Si no es posible, observa qué ocurrió y piensa cómo podrías evitarlo la próxima vez. Tal vez sea tan sencillo como comprar una cantidad menor, planear una comida adicional, congelar una porción o colocar ciertos alimentos en un lugar más visible.

Cuando muchas pequeñas decisiones se convierten en hábitos, podemos crear un cambio real.


🌱No podemos hacerlo todo, pero todos podemos hacer algo.


¿Qué alimento tienes hoy en tu cocina al que puedes darle una segunda oportunidad? Cuéntanos y comparte tus ideas. Porque cuidar el planeta también empieza alrededor de nuestra mesa.

 
 
 

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